7.8.15

LAS COREOGRAFIAS


El proyecto LAS COREOGRAFIAS  es un grupo de estudio en torno a la composición coreográfica, que nace como una iniciativa personal del coreógrafo Francisco Bagnara, el cual convoca a 8 jóvenes intérpretes (Joaquín Leal, Cristóbal Barra, Andrea Amaro, Javiera Santibáñez, Daniella Santibáñez, Carmen Gloria Venegas, Sofía Delanoe y Francisca Lillo) a participar de 4 talleres coreográficos de emergentes creadores de la danza contemporánea local (Tamara González, Francisca Espinoza -en colaboración con Andy Dockett y Luis Corvalán, Josefina Camus y Bárbara Pinto), realizado en residencia en el Espacio Arte NIMIKU y la Universidad Mayor (Facultad de Arte).

Este proceso se desarrolla durante el primer semestre del 2015, entre los meses de marzo y julio, con un evento de muestra final del proceso.






motivaciones

El equipo ha sido convocado por diversas razones, principalmente generacionales y de intención, es decir, intérpretes jóvenes que quieren bailar y coreógrafos emergentes que tienen una interesante visión actual de la creación, proponiendo entonces una danza que tiene la necesidad de compartirse con otros en el movimiento.

La idea de invitar a estos coreógrafos tiene la finalidad de observar sus prácticas, es decir, no nos interesa el contenido de lo que hacen, sino más bien sus formas, cada uno teniendo absoluta libertad creativa para proponer al grupo el proceso que desee, estando la dirección del proyecto (Francisco Bagnara) participando como un coreógrafo observador para luego, en sesiones paralelas al proceso creativo de cada uno, instalar dudas y reflexiones de la coreografía.

Este proceso ha sido diseñado a partir de la necesidad de observar la práctica coreográfica de una manera científica, acusar el ojo en el fenómeno para luego, concluir una vez terminado el proceso de estos tres coreógrafos, si es que hay elementos transversales a estos diversos modos de construir danza, o sea, ¿qué es lo que podría llegar a constituir esencialmente una coreografía?, ¿qué elementos comunes existen?, ¿qué diferencias entre las prácticas de cada uno pueden aportar a la coreografía final?

Cada uno de ellos, tuvo tres instrucciones para su trabajo.

1.- llegar al cuerpo: organizar maneras de llegar al cuerpo, de movilizar a los intérpretes.
2.- construcción de material: instalación de ejercicios que permitan la generación de material coreográfico
3.- montaje: organización del material en una estructura coreográfica.

Estas instrucciones fueron amplias y cada coreógrafo tuvo la libertad de interpretarlas e implementarlas de la manera que estimó conveniente en diferentes tiempos: Tamara González (10), Josefina Camus (2), Francisca Espinoza (10) y Bárbara Pinto (6).


La muestra
¿qué se muestra?

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Obra:
LAS COREOGRAFÍAS

En la tentativa de hacer un trabajo coreográfico, me surge ante todo la pregunta ¿qué es una coreografía? En lo específico, nunca me había hecho esta pregunta, es cómo preguntarse qué es la danza, es decir, una respuesta que uno no sabe muy bien cómo definir, pero que sabe la respuesta desde adentro. Pero, como siempre siento una gran necesidad de saber las cosas, me propuse generar un proyecto que me permitiera llegar a una cierta definición (entendiendo que definir es imposible). Luego, con el transcurso del proyecto insisto en la imposibilidad de definir, dándome cuenta de que la sed de conocimiento es más fuerte que la necesidad de definir, puesto que al definir ¿qué es lo que defino? Cuando encierro algo, otra cosa se queda afuera, entonces, ¿qué es la coreografía?
Desde mi conocimiento, o prejuicio, pensaba que la coreografía es un término un poco antiguo y obsoleto. Una manera de entender la construcción en danza, la escritura del movimiento si se quiere de manera literal, pero en el transcurso del proceso, esta pseudo-definición ha ido transformándose, abriendo un campo interesante de observación.

el uso de conceptos del pasado de la danza ha caído en desuso y devalorización, es decir, la misma palabra “coreografía” ha sido erradicada a partir de las nuevas tendencias del arte contemporáneo, entonces yo me pregunto como creador ¿qué lugar ocupa la coreografía dentro de la creación dancística? En general, a partir de la observación de las prácticas de mis colegas, existe un poco o casi nula necesidad o interés de definir la palabra coreografía, ni siquiera importa la coreografía como concepto, pero sí la creación coreográfica. Existe un desinterés por el sustantivo y un interés por el adjetivo. Pienso hoy que la coreografía es una atributo que puede tener un trabajo. Tal vez se deba a la mixtura de lenguajes, que hace que lo nuevo se nos de mejor y que lo antiguo ya no nos contenga, o que simplemente no nos guste.

Nos representamos esa sensación, o la imagen de esa sensación. Se instala entonces el concepto de performance, o sea, insistir en que no importan las decisiones escénicas necesariamente (espaciales, temporales, dinámicas), o sea sí, sí importan, pero desde una perspectiva de la acción y del empoderamiento de esa acción, entonces, “porque se realiza de una manera comprometida, con verdad, honesta (acá los adjetivos pueden ser infinitos en torno al estado de la acción que se realiza), la composición espacial, “tradicional”, no es algo tan importante. Lo mismo el vestuario, iluminación. En general, también observaba que estas decisiones escénicas eran las últimas y las tomadas más apresuradamente. Veía que en general, en todos los procesos la investigación corporal era lo más importante que la manera de instalar esa investigación era dejada de lado a lo largo del proceso para llegar a ser ciertas decisiones que se toman al final, una manera de vestir, instalar lo que se hace. Es cierto que la premura del tiempo siempre se hace poco, pero la invitación siempre fue a abordar un proceso coreográfico, es decir, la pregunta por la coreografía, sino más bien un interés en la investigación corporal de conceptos que se desarrollan.

¿Cómo se pueden compartir los proceso creativos? ¿Cómo hacer nuevas coreografías? ¿cómo realizar una práctica coreográfica en la cual chorree la danza? ¿Se puede hacer una coreografía a partir sólo de la necesidad y motivación de construir danza? ¿es necesario hacer coreografías?

Considero que en la actualidad, la danza contemporánea está, a veces, tan atravesada de conceptos y disciplinas, que ya pocas veces se deja ver el movimiento como tal, o el despliegue de ese movimiento. A veces pareciera que la misma danza agota a la danza en un afán investigativo. Entonces, me pregunto ¿dónde está la danza?

Mi primer impulso fue considerar que del simple hecho de desear hacer una coreografía, se podía crear, aún lo creo, solamente que me parece un poco aburrido, en el sentido que no hay sentido, que la práctica me empuja a buscar un qué, un quid, que me guíe en el proceso. Los bailarines me exigen desafíos interpretativos. Ellos quieren bailar. Entonces, ¿cómo les construyo una danza? Se me separa el asunto creativo. ¿hago una obra para mí? ¿hago una obra para ellos? ¿hago una obra para todos? ¿hago? ¿hacemos? En la actualidad coreógrafo e intérprete es de igual a igual, aunque en la práctica igual me parece que no, que se establecen códigos de dependencias y de responsabilidades. De los “hacerse cargo” que escucho en todos los ensayos: hacerse cargo de las decisiones creativas, de las decisiones interpretativas (el hacerse cargo es el concepto más usado de todos). La responsabilidad es una pelota que va y viene entre el coreógrafo y los intérpretes. las veces que aparece esta palabra en los ensayos y es impresionante!

Estas dos consideraciones ya me bastan para pensar en la posibilidad de hacer una obra.

Entonces, a partir de estas dos reflexiones, me vuelvo a preguntar: ¿cómo hacer una obra de danza? ¿cómo hacer una coreografía? Y más aún, ¿cómo generar una práctica coreográfica que de cuenta de necesidades actuales, y que permitan chorrear la danza?

Con chorrear la danza, me refiero fundamentalmente a la posibilidad de crear una coreografía en la cual la danza sea el objetivo principal y poner el ojo en la creatividad del cuerpo en movimiento y que esa creatividad (más allá de cualquier temática que pueda abordar la coreografía) es lo que sostiene la práctica dancística y lo que construye al fenómeno escénico.

Imaginarlos, pensar en qué decisiones queremos tomar desde la libertad de considerar la danza nuestra disciplina y discurso, insisto, más allá de temáticas anteriores que pudieran presentarse para la creación de esta coreografía, porque fundamental y principalmente, queremos bailar, desplegar la danza sin ningún pretexto más que no sea buscar en nosotros como grupo ciertas dinámicas y maneras particulares que permitan construir e instalar una danza que nazca del proceso que llevamos a cabo, apelando a principios propios de la danza (tiempo, energía, espacio, ritmo), y generar el fenómeno escénico: crear una coreografía para la Sala Arrau.

De esta manera, LAS COREOGRAFIAS es una pieza de danza contemporánea que aborda el tema de la creación coreográfica y sus maneras de hacer. En una primera etapa, a través de un proceso práctico y colaborativo, tres coreógrafos invitados compartirán con el equipo de trabajo sus experiencias a partir de ejercicios corográficos. Esta experiencia reflexiva en torno a la creación nos dará las primeras líneas de lo que será nuestro proceso, para luego, en una segunda etapa, generar una coreografía que de cuenta de nuestras necesidades, utilizando distintos tópicos y temas como pretexto creativo para construir una pieza de danza. Desde ahí que esta pieza tome el nombre de LAS COREOGRAFÍAS, debido a la pluralidad de miradas que entran en juego para la construcción de la pieza. Es un proceso colaborativo, grupal, comunitario que da cuenta de lo que consideramos y creemos por danza, en una pluralidad de pensamiento que puede llevarnos a ensanchar nuestro conocimiento de la danza y a chorrearlo hacia el público, la comunidad.




Conclusiones:

Personalmente, nunca tengo una idea acabada de lo que quiero hacer, sino más bien una gran sed de concretar, acompañada de ciertas intuiciones, ideas y cosas sueltas que en sí no constituyen una solidez, sino más bien un pensamiento líquido que necesita contrastarse con la realidad para recién consolidarse y saber qué es lo que hay que hacer y probar muchas veces. De esta manera nació, por ejemplo, el proyecto LAS DANZAS CALLE (www.danzascalle.wordpress.com), que a partir de exploraciones de danza contemporánea en el espacio público, pudo desplegarse en el tiempo (alrededor de 3 años), recién en una práctica que me dejara conforme como creador. Pienso que si uno va a hacer un esfuerzo por movilizar personas, energías, presupuestos y demases, me debe valer la pena y no quedar en un intento aislado de investigación. Me gusta insistir en lo que visualizo.


Principales resultados del proceso intérpretes




Principales resultados del proceso coreógrafos








LAS COREOGRAFIAS

TRABAJO DE COREOGRAFOS INVITADOS






TAMARA GONZÁLEZ






Link Muestra final






JOSEFINA CAMUS

Link Muestra final







FRANCISCA ESPINOZA (en colaboración con ANDY DOCKETT y LUIS CORVALÁN)






Link Muestra final



BÁRBARA PINTO







Link Muestra final







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